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El shunt porstosistémico es una patología con manifestaciones clínicas muy variadas, entre las cuales predomina la encefalopatía hepática.

Hoy vamos a hablar del Shunt portosistémico congénito que es una comunicación vascular anómala entre las circulaciones portal y sistémica, pudiendo ser intrahepática o extrahepática, y siendo esto una anomalía hereditaria. En perros esto supone el 70% de los casos. Las razas predispuestas son el Yorkshire terrier y el Schnauzer miniatura, entre otros. Las comunicaciones se pueden dar entre la vena porta y la cava; vena porta y vena ácigos o vena porta y vena frénica.

El 80% de perros con shunt portosistémico presentan síntomas neurológicos, concretamente cuadros de encefalopatía hepática, caracterizados por síntomas inespecíficos como anorexia, depresión, pérdida de peso, letargo, náuseas, fiebre, hipersalivación, vómitos y diarrea. Una bajada de peso y habitualmente síntomas gastrointestinales (60% de nuestros pacientes). Debido además a que estos animales presentan alteraciones hepáticas, tendrán intolerancia a ciertos fármacos.

En perros con un cuadro de encefalopatía hepática podremos observar cualquier síntoma neurológico, pero principalmente veremos temblor, ataxia, histeria, demencia, cambios de comportamiento, marcha en círculos, presión de la cabeza contra la pared, ceguera o convulsiones. En ocasiones se pueden dar episodios agudos de encefalopatía hepática, pudiendo sufrir el animal crisis convulsivas o episodios comatosos, lo cual supondría una emergencia médica, ya que si este estado se prolonga se producirían daños cerebrales irreversibles.

El diagnóstico se realiza en primer lugar, con una anamnesis completa y un correcto seguimiento de la historia clínica de nuestro paciente, en la que podremos observar por ejemplo signos neurológicos recurrentes; para su confirmación debemos visualizar la comunicación vascular anómala mediante técnicas de diagnóstico por imagen como ecografía, portovenografía o angioTAC.

En este caso, el tratamiento incluye la ligadura total o parcial del shunt que podría suponer la curación total del animal, aunque hay riesgos asociados a esta cirugía ya que podría generarse una hipertensión portal secundaria y un shunt adquirido con la vuelta de los signos clínicos.

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CASO CLÍNICO DE UN URÉTER ECTÓPICO EN UNA PERRA PASTOR ALEMÁN DE 6 SEMANAS DE EDAD

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INTRODUCCIÓN

Un uréter ectópico es una malformación genética donde uno o ambos uréteres no entran en la vejiga en el punto anatómico correcto. La entrada ureteral puede ser en el cuello de la vejiga, uretra, útero, vagina o en cualquier otra zona distal a la ubicación anatómica normal en el trígono vesical

El uréter ectópico y otras malformaciones uretrales congénitas son una causa común de incontinencia urinaria, siendo el goteo de orina el motivo de consulta más frecuente.

Otros signos asociados a esta patología son infecciones del tracto urinario. La hidronefrosis puede ser causada por una pielonefritis crónica asociada a una obstrucción ureteral. El hidrouréter puede ser causado por una infección crónica, obstrucción a la salida del flujo de orina o por un fallo de la peristalsis uretral.

 

ANAMNESIS

 

Se presenta en consulta una perra de 6 semanas de edad, de raza Pastor Alemán, correctamente vacunada y desparasitada y sin historia previa de ninguna otra patología diferente a la del motivo de su valoración.

El motivo de consulta era que la perra presentaba pérdidas de orina sin control aunque también tenía micciones voluntarias.

 

EXPLORACIÓN FÍSICA

En el examen físico la paciente se mostraba con un estado mental deprimido, presentaba ligera deshidratación, condición corporal 2/5, mucosas sonrosadas con tiempo de relleno capilar inferior a 2 segundos, ganglios linfáticos de tamaño normal, no se apreciaba molestia a la palpación abdominal y auscultación cardiopulmonar no presentaba alteraciones.

El pelaje de la región perivulvar estaba húmedo como consecuencia de la fuga continua de orina.

 

DIAGNÓSTICO

Por exclusión de otras patologías se sospechó la existencia de una malformación congénita que se diagnosticó y confirmó mediante pruebas complementarias.

Entre los diagnósticos diferenciales están el uréter ectópico, incompetencia del esfínter uretral, hipoplasia y ectopia vesical, fístula uréter o besico-vaginal y malformación vaginal.

 

La hematología y los perfiles bioquímicos sanguíneos mostraron resultados normales salvo una marcada hipoglucemia.

La radiografía simple de abdomen no detectó nada anormal.

Ecográficamente presentaba dilatación muy severa del uréter izquierdo (hidrouréter) con desembocadura distal al cuello de la vejiga y el riñón izquierdo presentaba una severa hidronefrosis con pérdida de la estructura renal. El riñón y uréter derecho presentaban una estructura y funcionalidad normal.

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TRATAMIENTO

El único tratamiento posible fue el quirúrgico ya que la realización de una operación correctora del uréter fue desechada debido a la enorme dilatación de dicho uréter lo que hacía bastante improbable que la capacidad reguladora y contráctil de la musculatura volviera a su tono fisiológico normal, lo que sometería a la paciente a riesgos de infección urinaria por reflujo vesiculo-ureteral y a la necesidad de una segunda intervención quirúrgia si persistía el hidrouréter.

Por todo ello se optó por una ureteronefrectomía unilateral izquierda tras ser comprobado el correcto funcionamiento del riñón opuesto.

Técnica quirúrgica: se realiza una laparatomia por la línea media y localizamos el riñón izquierdo dentro del espacio retroperitoneal. Antes hemos tenido que desplazar el colon descendente. Liberamos el riñón pos escisión del retroperitoneo y accedemos a la arteria y vena renal y al uréter por incisión de la grasa perirenal por la cara ventromedial del hilio renal. Las arterias y venas las ligamos por separado mediante doble ligadura con material monofilamento reabsorbible. Una vez suturado todo el tema vascular bajamos a vejiga para localizar el final del uréter. Ligamos el uréter lo más cerca a la vejiga para evitar posibles infecciones posteriores y cortamos. Por último, volvemos a la zona del riñón para cortar por donde hemos hecho las ligaduras y llevarnos el riñón con el uréter. Hay que recordar que la vena ovárica izquierda drena en la vena renal y no en la vena cava posterior, por lo que hay que localizarla bien.

Los cuidados postoperatorios en este caso fueron evitar que el cachorro entrara en paciente urémico o en shock. Pusimos tratamiento con fluidoterapia, antibioterapia, protector de estómago, antieméticos y aines.

La intervención resolvió por completo el problema de incontinencia urinaria.

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Recibimos la visita de una hembra de erizo enano africano, de 3 años de edad, no castrada, de 390 g de peso, cuyos propietarios habían detectado lo que parecía orina con sangre desde hacía 1 semana.

La alimentación general de esta mascota se basaba en pienso seco de gato, rechazando cualquier intento de probar insectos, fruta o verduras.

Nuestra paciente se comportaba con normalidad durante la exploración física, no detectando alteraciones evidentes durante el examen físico salvo durante la exploración de la zona perivulvar que, se encontraba manchada de lo que parecía sangre seca. La temperatura rectal era de 35.4 ºC (el rango normal de esta especie se encuentra entre 35.5 y 37ºC).

Para descartar si se trataba de un problema urinario y/o reproductivo optamos por realizar una ecografía abdominal. Gracias a esta prueba diagnóstica complementaria observamos:

  • Alteración del patrón normal de la mucosa de la vejiga urinaria, sin presencia de cálculos pero si de precipitado
  • Dilatación de la luz uterina de ambos cuernos con presencia de contenido hipoecoico en su interior

El diagnóstico de nuestra paciente abarcaba dos patologías simultáneas. Por un lado teníamos un problema de carácter reproductivo, compatible por la imagen ecográfica y los síntomas del animal con una hiperplasia quística endometrial. Por otro lado teníamos un problemas urinario localizado en la vejiga que confirmamos tras obtener una muestra de orina y realizar varias pruebas que, se trataba de una infección urinaria, evidenciando presencia de glóbulos blancos y trazas protéicas.

La hiperplasia quística endometrial provocaba la secreción sanguinolenta que los propietarios habían detectado en casa. Esta patología solo puede resolverse mediante tratamiento quirúrgico, realizando una ovariohisterectomía. Por ello, preparamos a nuestra paciente con la premedicación adecuada para comenzar con la inducción anestésica y, continuar con el mantenimiento del plano anestésico mediante anestesia inhalatoria. Una vez preparado el campo quirúrgico, se realizó una incisión en la línea media ventral para acceder a cavidad abdominal a través de la línea alba.

En esta fotografía podemos observar ambos cuernos uterinos dilatados, encontrando más afectado el cuerno uterino izquierdo, así como, una bolsa ovárica bastante aumentada de tamaño.

Tras finalizar la cirugía se procedió a la recuperación anestésica de nuestra paciente.

El tratamiento médico postquirúrgico se basó en:

  • Antibioterapia
  • Antiinflamatorios
  • Protector gástrico

Se realizaron varias revisiones postquirúrgicas en las que se comprobó la resolución de ambas patologías y el buen estado de salud de nuestra paciente.

DISCUSIÓN DEL CASO

La hiperplasia quística endometrial (HQE) es una anormalidad endometrial patológica que se desarrolla por exposición repetida a estrógenos seguidos de progesterona, como ocurre en el ciclo estral normal.

En la HQE, la hiperplasia del endometrio se amplifica, el número y el volumen de las glándulas aumenta exponencialmente y, por consiguiente tenemos una mucosa cuyo grosor ha aumentado y que llega a obturar los canales secretores de las glándulas. Esto provoca la eversión de los quistes hacia la luz uterina y, en algunos casos, como el nuestro, la acumulación de líquido, ya sea seroso o mucoso.

La sintomatología en estos casos no siempre es evidente y, en ocasiones, solo evidenciaremos descarga vulvar serosa, que puede llegar a ser hemorrágica. En estos casos la alarma del propietario y su rápida visita al veterinario hace posible que se pueda tratar a tiempo y tenga éxito el tratamiento.