Recibimos la visita de una hembra de erizo enano africano, de 3 años de edad, no castrada, de 390 g de peso, cuyos propietarios habían detectado lo que parecía orina con sangre desde hacía 1 semana.

La alimentación general de esta mascota se basaba en pienso seco de gato, rechazando cualquier intento de probar insectos, fruta o verduras.

Nuestra paciente se comportaba con normalidad durante la exploración física, no detectando alteraciones evidentes durante el examen físico salvo durante la exploración de la zona perivulvar que, se encontraba manchada de lo que parecía sangre seca. La temperatura rectal era de 35.4 ºC (el rango normal de esta especie se encuentra entre 35.5 y 37ºC).

Para descartar si se trataba de un problema urinario y/o reproductivo optamos por realizar una ecografía abdominal. Gracias a esta prueba diagnóstica complementaria observamos:

  • Alteración del patrón normal de la mucosa de la vejiga urinaria, sin presencia de cálculos pero si de precipitado
  • Dilatación de la luz uterina de ambos cuernos con presencia de contenido hipoecoico en su interior

El diagnóstico de nuestra paciente abarcaba dos patologías simultáneas. Por un lado teníamos un problema de carácter reproductivo, compatible por la imagen ecográfica y los síntomas del animal con una hiperplasia quística endometrial. Por otro lado teníamos un problemas urinario localizado en la vejiga que confirmamos tras obtener una muestra de orina y realizar varias pruebas que, se trataba de una infección urinaria, evidenciando presencia de glóbulos blancos y trazas protéicas.

La hiperplasia quística endometrial provocaba la secreción sanguinolenta que los propietarios habían detectado en casa. Esta patología solo puede resolverse mediante tratamiento quirúrgico, realizando una ovariohisterectomía. Por ello, preparamos a nuestra paciente con la premedicación adecuada para comenzar con la inducción anestésica y, continuar con el mantenimiento del plano anestésico mediante anestesia inhalatoria. Una vez preparado el campo quirúrgico, se realizó una incisión en la línea media ventral para acceder a cavidad abdominal a través de la línea alba.

En esta fotografía podemos observar ambos cuernos uterinos dilatados, encontrando más afectado el cuerno uterino izquierdo, así como, una bolsa ovárica bastante aumentada de tamaño.

Tras finalizar la cirugía se procedió a la recuperación anestésica de nuestra paciente.

El tratamiento médico postquirúrgico se basó en:

  • Antibioterapia
  • Antiinflamatorios
  • Protector gástrico

Se realizaron varias revisiones postquirúrgicas en las que se comprobó la resolución de ambas patologías y el buen estado de salud de nuestra paciente.

DISCUSIÓN DEL CASO

La hiperplasia quística endometrial (HQE) es una anormalidad endometrial patológica que se desarrolla por exposición repetida a estrógenos seguidos de progesterona, como ocurre en el ciclo estral normal.

En la HQE, la hiperplasia del endometrio se amplifica, el número y el volumen de las glándulas aumenta exponencialmente y, por consiguiente tenemos una mucosa cuyo grosor ha aumentado y que llega a obturar los canales secretores de las glándulas. Esto provoca la eversión de los quistes hacia la luz uterina y, en algunos casos, como el nuestro, la acumulación de líquido, ya sea seroso o mucoso.

La sintomatología en estos casos no siempre es evidente y, en ocasiones, solo evidenciaremos descarga vulvar serosa, que puede llegar a ser hemorrágica. En estos casos la alarma del propietario y su rápida visita al veterinario hace posible que se pueda tratar a tiempo y tenga éxito el tratamiento.

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