Los perros y los gatos, al igual que las personas, pueden sufrir procesos de alergias. Una alergia es una condición heredada que se manifiesta después de la exposición a sustancias llamadas alergenos. Las sustancias que producen alergia incluyen: pólenes, polvo, caspa, mohos, picaduras de insectos y proteínas de los alimentos. La exposición se puede producir al inhalar el alergeno, por contacto con la piel, al ingerir ciertos alimentos, o mediante la picadura de insectos. Los animales que han heredado la tendencia a desarrollar alergias comienzan a presentar síntomas de enfermedad alérgica entre el año y los seis años de edad; sin embargo, los síntomas se pueden evidenciar a cualquier edad. Una vez que el perro o gato desarrolla la alergia, generalmente va empeorando progresivamente.

Los síntomas de la alergia en perros y gatos consisten fundamentalmente en picores (rascado, frotado, mordisqueo o lamido). La piel de estos animales alérgicos con frecuencia enrojece y se irrita. Como consecuencia del rascado continuado se producen heridas y pérdida de pelo. La localización de las zonas afectadas incluye las extremidades, cara, orejas, axilas e ingles. Los síntomas no son los mismos en todos los individuos. Algunos sólo presentan picores en las pezuñas, mientras que otros  tienen picor en diversos lugares y presentan lesiones ulceradas. Algunos presentan picores durante todo el año, mientras que en otros la afección es estacional (solamente se produce en primavera o en otoño).

Las pruebas diagnósticas para esta enfermedad dependen del tipo de alergia. La alergia inhalatoria se diagnostica mediante pruebas intradérmicas, o, en algunos casos, mediante pruebas en sangre. La alergia alimentaria se diagnostica por la respuesta a una dieta de eliminación. La alergia a la picadura de pulga se diagnostica por la historia clínica, los síntomas, la presencia de pulgas y la respuesta positiva cuando se consigue la eliminación de las pulgas.

El tratamiento de las alergias varía con cada individuo. Uno de los tratamientos más sencillos consiste en la utilización de un producto refrescante para evitar los picores (en el baño, en el aclarado o en spray). Los antihistamínicos resultan útiles en algunos casos. Los corticoides se han utilizado durante mucho tiempo para aliviar los efectos de las alergias, pero su utilización a largo plazo, en algunas ocasiones, puede provocar efectos  secundarios indeseados.

La identificación de la causa de la alergia y el evitarla sería lo mejor. Si el animal tiene alergia a sustancias del entorno (mohos, polvo, polen) el tratamiento de hiposensibilización (vacunas de alergia) podrían ser el mejor sistema para el control a largo plazo en algunos casos. Las inyecciones de desensibilización son seguras y efectivas en cerca de un 75% de los casos. En los animales con alergia alimentaria o alergia a la picadura de pulga se deberán evitar los ingredientes de la comida que causan el problema o la presencia de pulgas, respectivamente.

 

CENTRO VETERINARIO LA SALLE

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